El buen ejemplo de la feria de novilladas de Guadarrama. La verdadera promoción es que embistan los novillos, haya ambiente sano y no manden caciques, chuflas, mangantes ni reventadores

Novilladas de diferentes procedencias, ninguna del monopolio ni de morucheros “toristas”, de muy seria presencia (a veces excesiva) pero con posibilidades de embestir. Todos los días han salido astados de triunfo claro, destacando al cierre la buena clase en conjunto y uno sensacional de los de Aurelio Hernando, así como la renovada sorpresa de Gabriel Rojas. Esa ha sido en lo ganadero la tónica de la recién terminada feria de novilladas de Guadarrama, una de las de mayor afluencia de público de las que se celebran en la temporada y casi siempre positiva en cuanto a resultados .

En Guadarrama no ha habido navajeros teledirigidos que agreden a los toreros. Ni una caterva de presidentes chuflones y dictatoriales venidos de fuera que amenazan a las cuadrillas en el sorteo y roban o regalan trofeos a los matadores según convenga. Ni un cacique chulesco con delirante afán de protagonismo, que todo lo mangonea. Ni prensa y cámaras de TV convenientemente engrasadas para cantar las glorias del señor feudal. La feria de Guadarrama no tiene tanto eco porque no lo compra en el mercado del mamoneo mediático, pero es de las que merecen la pena y dan oportunidades de verdad, como Algemesí y algunas otras. Estos son verdaderos ejemplos de promoción del toreo, no las encerronas basurientas de tipo “torista”, donde ni embisten los toros ni hay trofeos, porque los roban para dar “categoría”. Simplemente, es la diferencia entre lo sano y lo podrido.

Pero vamos con el asunto central, que es el breve comentario sobre el juego de los mejores novillos de este ciclo de la Sierra de Madrid, compuesto este 2021 por cuatro festejos de las divisas de Cuadri, Alcurrucén, Gabriel Rojas y Aurelio Hernando, o sea, mayoría de sangre Núñez, cosa realmente excepcional en los tiempos que corren.  Y, como ya apuntamos, cabe indicar que todas las tardes han saltado al ruedo novillos con claras opciones de triunfo. De hecho, si la cosecha de trofeos no ha sido mucho mayor se ha debido a los reiterados fallos con la espada. Finalmente, sólo Álvaro Alarcón, Isaac Fonseca y Álvaro Seseña lograron salir por la puerta grande, y lo mismo hubiese acontecido con Álvaro Burdiel, Javier Montalvo y Manuel Diosleguarde de no haber pinchado.

El excelente castaño de Cuadri en el festejo que abrió feria. Entrega y muy buena clase.
El mejor de los de Cuadri, cuarto de la tarde, deja clara la brava largura de su embestida.

En la de Cuadri, grande, pero bonita de cara y toda con buen aire, destacaron dos más que notables: el castaño tercero y el cuarto. Le sobró tamaño y le faltó fondo de bravura a la novillada de Alcurrucén, si bien hubo alguno manejable y uno sobresaliente, el 4º, que humilló con recorrido y clase hasta el final de los vuelos del muletazo. En la tercera, de Gabriel Rojas, salieron al menos tres dentro de ese prototipo clásico en Núñez abanto, frío y hasta desabrido en los primeros tercios, pero finalmente rompedores en la muleta con recorrido en la embestida, rebosándose y con duración, sobre todo el 5º, único premiado con vuelta al ruedo en toda la feria. Hacía tiempo que no veíamos lidiar nada de este hierro y nos alegramos al ver reverdecer viejos laureles.

El bonito colorado de Alcurrucén que hizo cuarto fue el único que metió la cara de verdad en la segunda de feria.
Empujando con los riñones en el embroque con la muleta, que seguía por abajo hasta el final. Un gran novillo de Gabriel Rojas dentro de un notable lote.

El ciclo concluyó a plaza prácticamente llena, que asistió a la lidia de seis jaboneros de Aurelio Hernando. Los veragüeños compusieron un conjunto homogéneo en cuanto a su buena condición, humillación y temple, con una característica añadida de singular importancia: todos mantuvieron sus virtudes hasta el final de la lidia. Destacó muy particularmente el cuarto por su brava, larga y entregada embestida, un novillo de auténtico lío. Aquí pueden ver unas imágenes que muestran cómo embistieron algunos de los animales más destacados, a los que hemos hecho mención.

¡Qué manera de humillar y galopar una y otra vez del sensacional cuarto de Aurelio Hernando, un novillo de “lío”!
El albahío de Aurelio Hernando permitió una gran faena de Diosleguarde frustrada por el fallo a espadas.
Temple y cara baja del jabonero en la muleta de Álvaro Seseña. Esta fue la tónica de la novillada.

En suma, y con los defectos inevitables, de cara al exterior Guadarrama ha sido un ejemplo en cuanto a combinar promoción de la de verdad, variedad y excelente ambiente. Nada que ver por planteamiento, estilo, trasfondo y resultados con esa otra que la prensa de alquiler ha dado en vender desmadradamente como “modelo” o “ejemplo”, ¿ejemplo de qué, sino del “me lo llevo”, la demagogia, la imposición y el roneo? Que la disfruten los palmeros y mamones. Nosotros nos quedamos con Guadarrama mientras siga como ahora.

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