Navajeros y una campaña insidiosa contra los toreros que se resisten a cobrar una miseria. Un cacique endiosado, un ex-taurino resentido y el rey de los montajes tiran del carro, consentidos por los poderosos y jaleados por su prensa afín

La degradación interna del taurinismo ha llegado a los extremos más deleznables de su historia. La última es que unos conocidos zurramingas, con afán de notoriedad y avaricia desmedidos, desatan una guerra para rebajar aún más el dinero que cobran los toreros, con la complicidad descarada de mercaderes mediáticos y la ayuda de grupos organizados de reventadores, entre otros. Porque de eso se trata: que los toreros que menos cobran cobren aún menos, y los otros también. Rebaja sobre rebaja, puesto que todos ellos ya han reducido sus salarios. Pero los oportunistas carroñeros aún quieren rascar más sobre la tierra yerma. Mientras, los grandes poderes fácticos del toreo consienten y avalan.

Si uno observa quiénes son los elementos que se han puesto en primera fila de esta maniobra, lo que se adivina en apariencia es para salir corriendo. Por un lado, un Judas ex-taurino corrosivo y despótico, rico gracias a los toros, trepador del politiqueo y con un enfermizo afán vengativo. Por otro, un cacique que ejerce de señor feudal en su pequeño y artificial chiringuito taurino (pongámosle el cariñoso e imaginario nombre de Villachufla) endiosado por la fiebre del que cree ser un gran personaje. Queda un tercero, discípulo y amigote de los otros dos, y quizás el más peligroso, porque es el más tapado y el que tiene más práctica: el rey de los ponedores y los montajes de rapiña donde nadie cobra salvo el que monta, claro. Lumpen, que además se dedica a reventar pliegos y ferias de pueblos.

Otros elementos que hacen de comparsa son algunos reventadores de Las Ventas (no hay charco podrido donde esta gentuza no meta su hocico y sus zarpas) y una fantasmal asociación integrada por cuatro gatos y manejada por el Judas ex-taurino para dividir a los profesionales. Como pueden ver, un cuadro tan surrealista que cuesta distinguir la verdad de la mentira, y donde los actores son lo mejor de cada casa.

Según el relato propagandístico de la cloaca de Internet, estas prendas son los aguerridos y generosos luchadores, que vienen a garantizar la viabilidad, la pureza y la integridad inmaculada de la Fiesta. Un ejemplo digno de admiración frente a los malvados, privilegiados y egoístas representantes mayoritarios de los toreros, que amenazan, amenazan y amenazan, porque son muuuu malos. El mundo al revés. Lo blanco es negro y lo negro, blanco. Es lo que se lleva hoy a escala global en los mal llamados medios de comunicación, y el toreo no iba ser una excepción.

Naturalmente, los aludidos pajarracos son pícaros de tercera fila y tienen sus propias conveniencias y cálculos particulares. Pero parece indudable que hay intereses compartidos con los grandes, de no ser así, resultaría imposible que esto fuera adelante, y quizás ni se hubieran atrevido a ponerlo en marcha. Los capos del cotarro taurino han mostrado el apoyo implícito, tal como pone en evidencia que sus lacayos hayan salido a escena remando a favor de corriente. Es triste decirlo, pero los peores en este sentido son algunos ex-toreros, superando a sus amos en chulería y despotismo para dejar clara su perruna fidelidad. Algunos que hoy son empleadillos de grandes casas empresariales han mostrado su servilismo “largando” a traición contra quienes eran sus propios compañeros hace cuatro días. Pero en ciertos casos no nos extraña, porque ya cuando estaban en activo llevaban muy mal eso de pagar a sus cuadrillas. Aquí todos son fieles a lo peor de sus propias biografías.

Quieren una tauromaquia de “amateurs”, es decir, desprofesionalizada, donde los únicos que cobren sean ellos, tanto lo que caiga de la taquilla, como de la subvención y/o de la televisión. Y no lo decimos nosotros, sino que es su modo de actuar desde siempre, y hasta alguno de ellos lo tiene puesto por escrito sin cortarse un pelo. Poseídos por la obsesión negociera de rebañar sin escrúpulos en un contexto de tierra quemada, pisando a quien haga falta, se la sudan las consecuencias funestas que ello va a tener. Con los ganaderos aprovechan que andan con la soga al cuello para pagarles una porquería, tarde, mal y nunca, hasta arruinar a la mayor parte de ellos para que queden cuatro, los del monopolio. Quieren hacer lo mismo con los toreros: comprar a precio de saldo o miseria su sangre, sus vidas e ilusiones. Y mientras dure y haya algo ajeno que rebañar, se lo llevan.

Hablábamos antes de intereses comunes, puesto que quienes podrán pillar la tajada gorda son los empresarios grandes, simplemente porque montan más festejos y con el sablazo a los toreros harán economía de escala. Es una posibilidad que saldrá o no, pero el sistema ya está ensayado allende los mares, y ha conducido a una situación agónica de la Fiesta. Ordeno y mando: te conformas con las cuatro perras que te quiero dar, o con un bocadillo de salchichón o de choped, que aún es más barato. Toreas a destajo y sin rechistar, o no te ponemos en ni una más.

Y dentro del reparto de papeles, quizás el más nauseabundo ha sido el de algunos medios pseudo-informativos de mentira e intoxicación. Uno de los detalles más significativos para apreciar cómo actúa esta chusma ha sido el truco semántico de referirse siempre a las asociaciones de toreros íntegras vinculándolas en los titulares con la palabra “amenaza”, lo cual han repetido a coro por toda la tropa de lampantes mediáticos digitales una y otra vez. Se trata de una vieja técnica de manipulación que busca asociar a una persona o grupo con una idea negativa o destructiva para denigrarla, y hacerlo sistemáticamente, a modo de bombardeo en bloque del mismo mensaje hasta que cuele. Aquellos de buena fe o desconocedores de la realidad, abran los ojos y la mente para que no les engañen.

La única y efectiva amenaza la ejerce el que tiene las armas de coacción, quien puede aislarte y destruirte profesional y personalmente, y esos sólo son los empresarios y/o los políticos. O sea, el Poder, que coacciona, chantajea y amenaza, quita y pone a los actores y tiene todos los medios a su servicio para hacerlo. Que no nos tomen por imbéciles contándonos un rollos contra la lógica de las cosas. De hecho, los sicarios de los monopolistas ya han intimidado a unos cuantos matadores y banderilleros para que traguen o “se atengan a las consecuencias”. Más claro, el agua. ¿Acaso no se han enterado de ello algunos portales de Internet? ¿no se quieren enterar, o es que manejan la información selectivamente y a conveniencia?

Pero además del linchamiento mediático hay que añadir un caso gravísimo y sin precedentes en lo taurino, que también se ha intentado silenciar: la agresión sufrida por los toreros a cargo de unos cuantos gorilas “incontrolados” que se fueron a ellos armados con navajas. Episodio de delincuencia gansteril que deja al descubierto el tipo de ambiente que se quiere imponer y la catadura de los sujetos que pululan alrededor. Sobre este infame episodio tampoco han informado los mamporreros mediáticos; lo dijo alguno muy de pasada y rápidamente retiraron la noticia de la circulación. Estiércol sobre estiércol.

En suma, la amenaza contra la Fiesta no la crean ni de lejos unas asociaciones de toreros que intentan defender sus derechos legales en medio de una lluvia de difamaciones, insultos y ataques de todo tipo. Mienten y manipulan sórdidamente quienes mantienen o insinúan tal cosa y quienes los alimentan. Ellos son la amenaza. Amenaza de precarizar el toreo hasta ahogarlo en la misera y amenaza de implantar la dictadura total. La estrategia del Régimen pedrosanchista para exterminar la tauromaquia por partes, a escala local y regional, tiene ahora nuevas ayudas desde dentro.

Aquí no tragamos con el rollo. Y ahí nos vemos, señores.

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