Memoria del extermino ganadero en la sierra de Madrid por los pistoleros del Frente Popular. Cambian las formas, no el plan de fondo de la ultraizquierda

Desde la óptica taurina, si evocamos la ahora llamada “Memoria” podemos recordar algunos de los pavorosos episodios de saqueo y destrucción de los que fue víctima la tauromaquia y sus gentes bajo la bota del Régimen frentepopulista inspirado entonces por el asesino de masas Stalin, y hoy resucitado y comandado internacionalmente por el tenebroso magnate Soros.

Ciertamente, dicen muchos con razón, los toros deberían estar al margen de la ponzoña política. Pero el hecho objetivo es que los dos intentos contemporáneos para aniquilar la Fiesta han sido el del Frente Popular de 1936 y el que se abre con el golpe del 11M y se prolonga hasta la actualidad, y ambos han venido de la mano de la extrema izquierda y sus aliados, cómplices y siervos, hoy disfrazados con la máscara “progre” o “centrista”.

Los actuales salteadores y profanadores de tumbas, que se definen como orgullosos herederos de aquél Régimen sangriento y caótico del 36, han desenterrado el hacha de la guerra civil y no van a parar, por mucho que los de la “Fundación” les den coba y los inviten al callejón o a la barrera. El buenismo y el apaciguamiento no valen para nada con esta tropa cínica y liberticida, porque en su proyecto está extirpar la tauromaquia, a la que su patético y fraudulento Doctor Odio odia, y eso no tiene vuelta de hoja. El día que les interese, cualquiera de sus corrompidos jueces o tribunales títeres decretarán el fin de los toros, como han hecho recientemente en otros temas y ya hicieron estos mismos chequistas en el laboratorio totalitario catalán. Y punto.

De hecho, la tauromaquia es uno de los primeros ámbitos donde la ultraizquierda y sus socios nazionalistas han abierto las trincheras, por considerarlo (con razón) un mundillo débil e internamente viciado. Es un terreno idóneo, también por su simbolismo, para experimentar a escala reducida la estrategia de destrucción de las raíces culturales, el pensamiento y las libertades en España, que ya aplican de modo generalizado, como parte del plan de dictadura global que financia y organiza el siniestro magnate Soros. Todo muy “democrático”, como se autodefine el Régimen y diría el cursi de Mundotoro.

Es justo y necesario difundir la Verdad Histórica en todos los frentes. Por ello conviene evocar hechos del pasado que ya son conocidos, pero de los que hace tiempo no se habla debido al complejo enfermizo del taurinismo. Hoy nos referiremos a la matanza de ganaderías bravas acaecida en la provincia de Madrid entre 1936 y 1939, que en bastantes casos estuvo unida a la persecución, expolio y asesinato de sus dueños.

Para que el lector se haga cargo de la magnitud de aquella carnicería, antes de la barbarie frentepopulista existían en la zona de Colmenar Viejo y El Escorial cerca de 10.000 cabezas de ganado bravo. Al final de la guerra sobrevivieron 166 vacas, 8 toros, 22 añojos y 127 crías, es decir, 320 animales.

Recogemos el testimonio de don Manuel García-Aleas, tomado del prólogo del libro “Mientras abren el toril”, de Luis Fernández Salcedo, quien cuenta en términos muy elocuentes, aunque suaves y sin dar nombres (¡ya entonces las víctimas estaban acomplejadas…!), una pequeña parte de aquella orgía de muerte y destrucción, que su familia sufrió directamente:

“(…) en las circunstancias críticas de 1936, el Colmenar Viejo se convirtió en un avispero y las ganaderías desaparecieron, quedando sólo algunos restos. Primeramente gente maleante, provista de camiones y fusiles, se dedicó a matar toros. Las Organizaciones se fueron apoderando de toda clase de ganado y sacrificando el de lidia el primero para el consumo. El Ayuntamiento madrileño, necesitando carne para el abastecimiento de la población civil, envió emisarios para la adquisición del ganado.

Intendencia reclamó para el Ejército y nombró una Comisión seleccionadora, para que solamente dejase con vida el ganado de gran producción, y como esta Comisión encontró resistencia en Colmenar, la Comandancia dirigió un escrito al Gobernador en el que se decía”… y para que pueda su Autoridad enjuiciar, le acompaño relación de las reses bravas que existen el en pueblo y que éstas, desde luego, hay que sacrificarlas, pues no interesa en el momento actual mantener una ganadería que no representa utilidad ninguna, siendo necesario para el abastecimiento de las Fuerzas. Con todos estos antecedentes puede su Autoridad hacer juicio exacto del problema y estar en antecedentes de lo que pudiera ocurrir, pues desde luego por este Primer Cuerpo de Ejército se llevará a cabo, sea como sea, la ejecución del ganado que existe en el mencionado pueblo. El escrito se fechaba en La Pedriza, a 13 de mayo de 1937. Por entonces, ya se ha dicho que no quedaba más que un escaso número de reses”

Don Manuel García-Aleas cuenta también que hacia al final de la guerra, las “autoridades” frentepopulistas quisieron poner orden. Veían encima la derrota, e intentaron “quedar bien” a última hora, pero ya era muy tarde, la masacre estaba consumada.

Que nadie se engañe. Por ahora, los nuevos milicianos no actúan a tiro limpio, sino con medios más sutiles (y más letales), pero sus fines son idénticos. Su plan de persecución a muerte contra la tauromaquia avanza imparable, aunque lo dosifican de forma graduada para que se note menos. Tienen todas las cartas marcadas en su poder y dos vías de actuación, una externa y otra interna, que activan según conviene. La externa, más llamativa y poderosa, se manifiesta en el acoso continuado por parte del poderosísimo aparato de organizaciones animaloides, directamente conectadas a los partidos de ultraizquierda y a sus infinitos medios de manipulación y propaganda. La interna, de la que nunca se habla, utiliza como herramientas las bandas organizadas de reventadores “toristas”, que actúan en la plaza y en las redes sociales difamando permanentemente al toreo, la prensa afín y los presidentes y veterinarios saboteadores de festejos.

De todo este movimiento, tanto en su perspectiva histórica como de actualidad, seguiremos comentando, al menos mientras se pueda seguir haciéndolo, porque el próximo paso de esta dictadura es la censura y la cárcel para el discrepante.

Esta entrada fue publicada en Historia y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.