La élite taurina, acomplejada, paralizada y carcomida, sigue ausente

La guerra se pierde por la inacción y cobardía patológica del oficialismo taurino y por el fuego del enemigo interior. La banda político-dictatorial afronta el 20-D cuchillo en mano para rematarnos. Han pasado seis meses desde su asalto al poder local, no ha parado el linchamiento contra la tauromaquia, y el plan es que vaya a más.

Es evidente que el objetivo inmediato es la liquidación total de la Fiesta lo antes posible, y para ello han empezado por fumigar sus raíces: cerrar plazas y escuelas taurinas, cuyo proceso de eliminación continúa de forma imparable, como se ha visto estos últimos días. También van a masacrar a la ganadería brava. No hay marcha atrás ni la va a haber. Hasta han copiado el lenguaje de los nazis, con los que tienen tantas semejanzas: “se trata de ideología”.

Estos partidos y grupúsculos reaccionarios, que llevan la dictadura y el odio a la libertad en la masa de la sangre e imponen la soez doctrina animaloide, son los mismos que defienden fanáticamente y hacen negocio con la cultura de la muerte en todas sus manifestaciones, aquí y en los países sometidos a las tiranías de su misma ideología, generadoras de hambre y terror. Pero ¿han oído o leído a algún taurino que se atreva a decírselo?

Frente a los tiranos, de momento los únicos que han dado la talla con valentía, inteligencia y efectividad son los aficionados de los festejos populares, organizando, movilizando de verdad a la gente y plantado cara en vivo y en directo a los agresores, tanto en la calle, frente a las bandas de matones animaloides, como en los plenos de ayuntamientos, cara a cara con los politicastros radicales, y todo eso unido a la vía legal. O sea, la estrategia en todos los frentes, no sólo en la defensa, sino también en el ataque  activo a los que vienen a machacarnos. Ese es el único camino a seguir, no hay otro: lucha en todas las trincheras.

También hemos plantado cara modestamente algunos aficionados individuales en los foros de Internet, aunque más bien haciendo la guerra por nuestra cuenta y sin coordinación. Lo peor es que no contamos ni con el apoyo de otros supuestamente amigos, o que van de taurinos, ya que cuando nos leen se asustan, callan o se ponen de perfil, en la típica actitud mansa y acomplejada tan extendida en toda sociedad enferma. Son esos  hipocritones que continuamente están lloriqueando con lo de “¡qué barbaridad!”, “¡qué sinvergüenzas!” “¡es increíble!”, “¡qué maleducados!”, “no me lo puedo creer”… Pellizquitos de monja que cada vez nos dan más asco por la patología cobardona que delatan. Se niegan a ver la verdad de la bestia, porque les da miedo. Pero la bestia viene a comernos, y no sólo en los toros.

Sin salir de Internet, lo más repugnante y vil es la banda de reventadores refugiados en blogs y en Twitter, que desde su oscura pocilga vomitan odio y resentimiento, denigrando a la Fiesta un día sí y otro también, calumniando y mofándose de los toreros y ganaderos que no pertenecen al grupo de morucheros “toristas” a los que sirven. Son los herederos residuales de los periodistas trincones que crearon al grupo de reventadores del 7 de Madrid, y otras plazas, como palanca de presión para extorsionar a toreros, ganaderos y empresarios. Esta chusma es, sin duda, la aliada número 1 de la horda antitaurina, porque son de su misma calaña.

¡Qué decir del sector profesional taurino! Penoso, inoperante y más cobarde aún. Las figuras, calladas como estatuas de piedra, fuera de una realidad que se la suda (con perdón) en su pequeño mundo del acoso y derribo. El “grandioso” Juli a la cabeza y sus fieles empleados, Perera y Talavante, detrás del amo. Sólo Castella tiene el coraje de salir a la palestra y decir la verdad. Los grandes empresarios, a llevárselo mientras quede algo. La mayoría de los ganaderos bastante tiene con sobrevivir heroicamente, mientras que a los cuatro de los monopolios “julista” o “torista” no les importa más que seguir vendiendo e impedir que ningún otro criador pueda entrar en sus círculos.

Los comisarios oficialistas del periodismo taurino, encabezados por el de Mundotoro, siguen con sus pedantes e ininteligibles sermones,  y encima repitiendo que los agresores okupas de la política son “legítimos” y que la solvencia cultural del torero se basa sólo en personajes de izquierdas, los otros o los que no tenían color no cuentan.  Ahora andan enredados en geniales y erráticas estrategias que no llevan a nada. Hoy dicen que “hay que acercarse” a los agresores, mañana que hay que llevarlos a los tribunales y pasado ya veremos.

En suma, las élites del torero, como siempre, a la espera de que otros arreglen el problema. Si se produce el milagro, se darán codazos para recoger los frutos, y si no, rebañarán lo que quede. Mientras, los dictadores ganan día a día y afilan las navajas para asestarnos el golpe final, y los partidos supuestamente amigos o neutros dan un pasito adelante y otro para atrás, véase en la Comunidad de Madrid. Quizás ya sea demasiado tarde.

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