Frenesí triunfalista, monopolio y propaganda masiva en las Fallas

Buena feria de Fallas, pero ni muchísimo menos para montar  la orgía triunfalista que nos han vendido. La mitad de la mitad, incluso menos. El Régimen ya dictó a priori que por narices las Fallas tenían que ser un éxito, incluso lo cacareó al unísono su coro de cantores mediáticos desde el mismo momento de la presentación de los carteles. Así se decretó y así ha sido, con la estrechísima colaboración de una presidencia complaciente, ¿quizás bizcochada por  sus jefes políticos para arrimar el hombro a como diera lugar, como otras veces ha ocurrido en sentido contrario? Todo puede ser en este país de cachondeo generalizado.

La lisonja desmesurada ha sido general, sin ningún pudor, con dos propagandistas de acreditada trayectoria en el mascarón de proa, uno en directo y otro en diferido: el veteranísimo demagogo del  bigote teñido, antaño velador de la “pureza” y la “autenticidad”, y el mega guay modernista de la TV pública, ambos en rentabilísima y fraternal coyunda. A su alrededor,  los portales y revistas que sirven al Sistema y el ejército de escribas cantando con fruición  las tardes “históricas” y “gloriosas”, el “inmenso poderío” y las ”colosales sinfonías”… así toda la feria, con una unanimidad en el servilismo propia de Corea del Norte. Prietas las filas, y ojo con que nadie saque la patita del tiesto.

Ya dijimos que los jefes de esta tropa han planificado para este año dar definitivamente la puntilla a los restos de variedad ganadera, y para ello tienen que remachar el clavo de la mayor y más dañina mentira de la historia del torero, parida por ellos: que lo único que embiste es lo de Juan Pedro, y las demás sangres son anticuallas a eliminar. Es lo que alaban en televisión como “sensibilidad” ganadera de las empresas; ¡qué poético y qué tierno!. Por cierto, tiene maldita gracia escuchar en este programa al enemigo mediático número uno de la variedad de castas gimoteando hipócritamente sobre  lo “maltratado que está el sector ganadero”.  ¡Hay que echarle cara dura cuando lo dice el máximo abanderado del monopolio juampedrista!.

En Valencia largaron por delante la corrida del  “torista” Adolfo Martín, a sabiendas de que si salía mala (más o menos 70% de posibilidades) tenían el pretexto perfecto para vender cualquier vulgaridad juampedrista que viniera detrás como la  octava maravilla del mundo; y si salía algún toro bueno (más o menos 30% de posibilidades) quedaría tapado y olvidado por la aplastante avalancha monopolista de los diez días siguientes. Ya se encargaría de ello la brigada mediática, porque estos genios son así de listos, se creen que todos somos tontos y juegan siempre con toda la baraja marcada.

Lo fundamental que se ha visto ganaderamente hablando en las Fallas son 68 juampedros y 6 albaserradas (de una ganadería que no es la mejor de esta sangre). O sea, la aberración de 11 tardes con el mismo producto ganadero, con el mismo tipo de embestida, sea más suave o con más movilidad, pero idéntico en su estilo y previsible al 95%. Sin sorpresas y sin sobresaltos.

Los animales fueron bien elegidos por su bonita presentación y tipo equilibrado, y ello redunda siempre en positivo, pero de ahí a tragar con la desenfrenada imagen triunfalista que se ha vendido, hay un abismo. A nuestro juicio, hay que destacar varios rasgos mayoritarios: una gran desigualdad y la falta de clase, que en toro bravo la da la humillación con entrega hasta el final del muletazo; además hay que añadir la escasez de fuerza en muchos ejemplares. Hubo toros sobresalientes, pero sueltos; ni una corrida completa o redonda, ni siquiera al 50 por ciento. Resumiendo:

Una buena  novillada de El Parralejo, con un 5º y 6º excelentes.

Un novillo de El Torreón bravo: el 5º

Fuente Ymbro: ninguno completo. Los mejores 3º (hasta se raja al principio de faena,  yéndose a tablas descaradamente), el 4º (bueno, pero protesta cuando se le baja la mano) y 6º  (noble y pronto, pero ya no humilla al tercer muletazo, defecto que acentúa conforme avanza la faena).

Jandilla. Bueno el 3º, pero blando. Corrida muy desigual

Juan Pedro: 3º el mejor, muy noble pero blando, como toda la corrida

Zalduendo: una ruina, vacía de bravura y otros atributos esenciales en el toro de lidia.

Cuvillo: flojos y embistiendo a media altura; pastueño el 6º,  al que le dan una vuelta de coña; ¿procedía de algún melindre de Garcigrande?

Victoriano del Río:  con mas raza; excelente el 5º y los demás nobles pero sin humillar.

Garcigrande: desiguales, con predomino de los manejables también sin humillar, salvando al 3º (quizás porque no lo picaron) y el 6º, y algo menos al 5º.

Nada del otro mundo ni sensacional. Toda la música del mismo compositor y tocada con el mismo instrumento, como será a lo largo de toda la temporada Y eso dándose a su más alto nivel, porque esto de Valencia es lo máximo que da el monopolio juampedrista. Que dejen lidiar corridas de Núñez, Santa Coloma o Atanasio en tipo de embestir, y ya veríamos. Pero eso ni en sueños.

El drama es que o nos dan monotoro  o nos dan “torismo”. El Sistema no va a abrir ni un resquicio, salvo alguna operación puntual de maquillaje vestida de “gesta” a cargo de los julis, y sus lacayos van a seguir haciendo la ola hasta que haga falta. El “coloso” que demuestre serlo con toros de castas diferentes y en todas las ferias, como hicieron siempre las auténticas figuras de la historia. Si no, nada de nada, más que palabrería, marketing y alabanzas compradas.

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