Bombardeo manipulativo del monopolio juampedrista

Los portavoces juampedrismo, con el director de Mundotoro a la cabeza, están embalados en su campaña de imposición definitiva del monoplio. A partir del zarrapastroso indulto de Zaduendo en Mérida han iniciado en sus potentísimos medios de prensa, televisión e Internet una campaña masiva y sin precedentes de exaltación a las ganaderías clonadas de origen Juan Pedro, que están acrecentando en los últimos días ya con ímpetu desorejado y sin el menor pudor. En paralelo, se emplean a fondo en la otra vía de su estrategia: denigrar de forma generalizada todo aquello que no procede de Juan Pedro.

Vamos por partes. Después del prefabricado indultillo de Mérida, el Sistema ha visto que la única salida que había para camuflar la mediocre e irregularísima campaña de la mayoría de ganaderías del monopolio era pisar el acelerador del triunfalismo, y a ello se han aplicado. Así han surgido durante este mes, día sí y día también, indultos y vueltas al ruedo por doquier, unos con merecimiento y otros de cachondeo. Todo ello acompañado de soflamas de alabanza, loas apoteósicas, cánticos triunfales y ditirambos gloriosos en los medios afines y siempre en una misma dirección: qué bueno es lo de Juan Pedro y qué malo es todo lo demás. ¿Que se trata de una racha casual? No creemos en casualidades con esta tropa, la conocemos demasiado bien.

Pero como todo en la vida, la realidad casi nunca es monocorde, sino que se presta a muchas matizaciones si no queremos caer en el maniqueísmo enfermizo que manejan los del monopolio. Decimos esto porque entre la avalancha de indultos y vueltas también los ha habido de verdad y con todo merecimiento. Sin duda el más claro y a gran distancia del resto fue, a nuestro juicio, el de Operario, toro colorado salpicado de Fuente Ymbro lidiado en Murcia. Ese sí que fue bravo de verdad y sensacional en la muleta, además de precioso de hechuras; muy noble y  con largura, pero comiéndose los engaños. Un toro extraordinario y un triunfo clarísimo de esta ganadería, a la que hemos criticado aquí cuando pensábamos que lo merecía o por el afán de protagonismo de su propietario.

Detrás de este por autenticidad está el indulto del toro Pescadero de Daniel Ruiz en Albacete, que sin duda también fue un animal sobresaliente, aunque con un estilo más templado, pero tuvo gran duración y humilló mucho, además de aguantar sin rajarse el toreo de gran domino de Perera, lo cual es piedra clave para valorarlo como bravo de veras. También bravo y con temperamento poco usual en esta vacada fue el novillo Soñador, jabonero de Juan Pedro Domecq indultado en Arganda. Muy por detrás en importancia estuvo toro de Domingo Hernández que indultó su amigo El Juli en Arles, también muy noble y humillador, pero escaso de acometividad, casi en el aire del Zalduendo de Mérida.

En suma, hablamos de tres, a lo sumo cuatro toros francamente buenos, el resto de vueltas, indultos y “grandes toros” del monopolio juampedrista que hayamos visto nosotros en este mes han sido simplemente animales manejables y suavones. Si tenemos en cuenta que la presencia de estas ganaderías en los carteles es casi del 100%, el ratio de lo “apoteósico” adquiere su verdadera dimensión, mucho más reducida que lo que cantan sus propagandistas. Éstos mezclan todo y en ese pastiche lo poco excepcional salva la cara de lo mucho vulgar y carente de bravura. Además de los listos, siempre hay algún tonto últil que se suma al coro.

Y hablando de propagandistas, si descarado es su juego a favor de parte aún lo es más el triunfalismo selectivo del que hacen gala, pues ni en este mes ni en otros han alabado tanto ni hecho publirreportajes en Tendido cero o Mundotoro  a ganaderos de otros hierros y orígenes cuyos toros han logrado indultos o vueltas al ruedo. Por ejemplo el caso del gran toro Miraclaro, de Manolo González, que indultó El Fandi en Melilla y que luego fue apuntillado en los corrales por un lamentable legalismo. Y así con otros éxitos de La Quinta, Alcurrucén, El Puerto, Victorino y demás vacadas que no son del monopolio.

Pero el silenciamiento y el ninguneo es lo más suave de cómo las gastan. Porque en otros casos, como hemos visto estos dos últimos días y remata hoy en un astroso artículo el mencionado director de Mundotoro, aprovechan cualquiera de las pocas tardes en que les dejan lidiar en las ferias a las ganaderías no juampedristas, y siempre que los toros dan poco juego, para cortarles la cabeza. Buen ejemplo ha sido la reciente corrida de ganaderías santacolomeñas en Logroño (fórmula en la que no estamos de acuerdo). O sea, hacen de la anécdota categoría. Si encima,  un señor tan dado a ello como el de Mundotoro se adorna con rimas simplonas, cursiladas,  y retorcimientos retóricos, ya es para morirse de risa o de llanto.

Cursilada y oportunismo, porque el director de Mundotoro basa su escrito en una vieja y chapucera técnica de manipulación: la amalgama. O sea, mezclar cosas de diferente naturaleza para camuflar o deformar la realidad. Y el mencionado señor aprovecha el mal y dificultoso juego de la novillada de Concha y Sierra en Madrid para, de un plumazo, desacreditar todo lo que según él no es “bravura de hoy”. No nos dice que entiende por eso, pero tampoco cuesta mucho imaginarlo, pues lo elogia diariamente a calzón quitado: lo de su amigo Fernando Domecq (quien anda por ahí haciéndose la víctima de no se sabe de qué) y las otras cuatro ganaderías clónicas que mata su también íntimo Juli. Lo demás es. según él, “antiguo”.

Habla el señor Ruiz del “túnel del tiempo”, de un tiempo que parece desconocer, porque en el caso concreto de la ganadería de Concha y Sierra fue una de las preferidas de toreros como El Cordobés, Paco Camino, Ordóñez y otras figuras hasta su lamentable venta a finales de los años 60; hace mucho tiempo, pero no siglos, y por entonces el torero estaba bastante evolucionado, ¿o no?. Bien está que se meta con lo malo, como los gayumbos “toristas” que nosotros somos los primeros en repudiar, pero está claro que este señor va mucho más allá y lo que en realidad hace es desacreditar todo lo que no es de Juan Pedro. No sólo es por lo dicho en este comentario, sino que lo certifica su continuo bombo al monopolio y sus omisiones reiteradas respecto a los éxitos de otras castas; en suma, su evidente parcialidad.

Sólo coincidimos en una cosa: para torear estas reses es preciso un oficio que los novilleros precoces no tienen. Lo malo es que figuras como su amigo el señor Juli no las quieren ni en pintura, no ya  conchaysierras como los de ayer (que podemos entenderlo), sino tampoco a las de otras ganaderías con bravura y calidad sobradas que no proceden del monopolio Juan Pedro y, por tanto, también son minoritarias y, sencillamente por ello, repudiadas.

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2 respuestas a Bombardeo manipulativo del monopolio juampedrista

  1. Lo de hoy en Pozoblanco con un toro de Garcigrande y Padilla provocando el indulto ha sido esperpentico. Menos mal que aún hay presidentes coherentes.

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