Fiasco del monopolio juampedrista y santacolomas al alza

Tanta declaración grandilocuente del comediante francés, tanto rollo de “calidad” y “garantías” a cargo del mismo y de los Julis, tanta propaganda de sus mariachis mediáticos… y al final la feria de Valencia se salda con un fracaso en toda regla del monopolio juampedrista. Encima sin llenar la plaza. ¡Vaya forma de hacer el ridículo, como en el caso del patético “desafío” entre dos ganaderías clonadas!. Suele pasar cuando todos los huevos se ponen en la misma cesta ganadera y ésta es cada vez más pequeña, más endogámica y está más vacía de bravura.

Aparte del algunos triunfos puntuales a los que se agarran como clavo ardiendo las revistas del Sistema y su publicista de “Tendido Cero”, las cuatro o cinco  ganaderías clónicas juampedristas llevan una temporada caracterizada por dos rasgos: una enorme desigualdad y el predominio de lo soso, fofo, aburrido y hasta el genio, roto muy de vez en cuando por algún toro que sí embiste por abajo y con clase, de forma excepcional unida a la alegría y la acometividad. Y eso último sólo en alguno  de los hierros clónicos, ni por asomo en todos. Ello sin olvidar que tienen absolutamente copadas las ferias, es decir, las oportunidades son suyas al 95%. Si en los carteles figurasen ganaderías de otras castas, el ratio de supuestos éxitos del monopolio se hundiría por completo.

Pueden seguir repitiendo las mismas mentiras un millón de veces, pero es evidente que el nivel de juego de las ganaderías clónicas del juampedrismo va claramente a menos, aunque cuantitativamente lo acaparen todo. Pero no crean que por eso el Sistema va rectificar ni un pelo: ahí tienen los carteles de las ferias de agosto y las primeras de septiembre, con Málaga como máximo exponente del monotoro total, en otra nueva y aberrante jugada del tándem Casas-Cutiño, consentida por los politicuchos de la ciudad y aplaudida otra vez por la prensa a sueldo.

Ganaderamente hablando, Málaga y Valencia no son más que una réplica a mayor escala de las ferias que monta el ínclito Cutiño, convertido en amo y señor del cotarro taurino extremeño, quien no cuenta nunca con casi ninguna de las excelentes ganaderías de la región, como las de Luis o Juan Albarrán, triunfadoras en las últimas ferias de Badajoz en que estuvieron anunciadas, y donde, como “premio”, ya no han vuelto. No pueden ni lidiar en su tierra aún teniendo méritos propios, porque a un señor con patente de corso política para disponer a su antojo no le da la gana. Así entiende la fiesta y el espectáculo este otro creativo de la nada y máximo valedor del monopolio juampedrista, que en Extremadura encarnan Borja y Fernando Domecq.

Afortunadamente, durante las últimas semanas se han colado por los pocos resquicios que aún deja el Sistema algunas ganaderías de otras procedencias, y en concreto de sangre Santa Coloma, para demostrar otra vez su verdadera categoría. Tras el indulto del sensacional “Golosino” en Istres, que ya comentamos en su momento, vino la gran corrida de Ana Romero lidiada en el Puerto de Santa María el pasado 20 de junio por una terna de toreros modestos. Fue un lote de preciosas hechuras y una embestida de lujo, con dos toros de bandera, “Hornero” y “Marismeño”. La típica corrida que jamás se le hubiera escapado a las figuras de no hace tantos años, ni, por supuesto y en primer lugar, a sus veedores o apoderados, especie profesional a extinguir y (salvo excepciones) suplantada por una jarca de chuflas, halagadores, prepotentes y taurinamente analfabetos.

El último triunfo de los santacolomas ha tenido lugar el pasado sábado en la plaza de Collado Villalba. De nuevo sin figuras en el cartel, y esta vez protagonizado por una corrida del “Flor de Jara” en la que salieron cuatro ejemplares de gran nobleza y temple, uno de los cuales, “Rosito”, fue magnífico. Ni les gustaban a los Julis, porque no quieren esta casta ni en pintura, salga buena o no, ni les gustaron a los “toristas” porque no tuvieron genio, cortedad y mala leche, y es que esta chusma reaccionaria que ahora se hace pasar como pro-Santa Coloma ignora la magna obra de un señor llamado don Joaquín Buendía, primero salvando esta estirpe y luego dándole un nivel de bravura y regularidad que nunca tuvo anteriormente, mantenido durante décadas. Ya se sabe que, en general, el “torismo” lo desconoce todo en cuanto a la historia y realidad del toro bravo y su lidia.

Ese es el problema actual de las ganaderías de origen Santa Coloma, Núñez, Atanasio, Vega-Villar, e incluso de ciertas ramas de Domecq fuera del monopolio: no están ni en un extremo ni en otro, no las quieren los Julis, pero tampoco los palurdos “toristas”. Aquellos sólo van al toro estándar, si va y viene sin molestar, mejor. Los cafres del otro lado sólo babean con el manso con fuerza y movilidad, y si tiene malas ideas, mejor.

La pinza de ambos extremos, además de la siniestra política veterinaria de algunas administraciones como la Junta de Castilla y León en Salamanca (tema que pronto abordaremos), es lo que ha conducido al drama ganadero que hoy vivimos, que ya ha acabado con varias ganaderías históricas y aún va a exterminar a muchas más en poco tiempo.

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