Escolar y el cuento “torista” francés

De manera cíclica, la caverna “torista” lanza un supuesto mito ganadero donde colgar sus estrambóticos dogmas, mentiras y utopías. Ahora el sumun es José Escolar, que siempre les gustó por la bronquedad de sus productos, lo que ellos llaman “casta”. En tiempos fue Luciano Cobaleda, luego Valverde y otros como Barcial, Palha el malo, Prieto el del “veragua auténtico”, Dolores Aguirre, Cebada Gago o Cuadri, ganaderías que no se deben meter en el mismo saco, pero que estos pájaros utilizan como intercambiables y alaban más o menos según convenga, salvo si les sale alguna corrida buena, que entonces no les gusta.

Como el invento resulta muy barato para las empresas, éstas encantadas y los escribas a sueldo o que tocan de oído divulgan el cuento con entusiasmo. En suma, la misma historia que se repite desde hace más de 40 años y que explica la supervivencia del “torismo” a pesar de su insignificancia numérica: es una bicoca para algunos empresarios y comisiones de fiestas, porque vale cuatro perras y encima lo venden como lo “puro” y “auténtico”.

En el caso del señor Escobar, dicho sea con todo respeto, su vacada ha cultivado lo más engañoso y superficial de Albaserrada. Pudo haber tirado por otra línea, por ejemplo cuando incorporó algún semental santacolomeño de Carmen Espinal, ganadería que procedía de la del maestro Paco Camino, dueño de una rama de Buendía con bravura y calidad excepcionales. Desconocemos si posteriormente ha hecho algún refresco, pero lo cierto es que el estilo de sus toros es el que excita a esos “toristas” que le dan coba, y no el bueno de esta sangre.

Muy raramente sacan los de Escolar una las grandes virtudes clásicas de la casta Saltillo-Albaserrada: la humillación, y no digamos ya la largura. Su tapadera, que sirve de engañifa a los ilusos, es la movilidad con nervio. Pero la movilidad sin más no sirve, debe acompañarse de otras aptitudes  esenciales, como la profundidad, la humillación y la fijeza, como fue el caso de algunos ejemplares de Alcurrucén en Madrid, o el gran toro de Fuente Ymbro en Sevilla, que repitieron con entrega de bravos. No tiene nada que ver con la agresividad defensiva que, por cierto, es infinitamente más fácil de seleccionar en las tientas, casi sale sin buscarla.

Después de la campaña triunfalista que le montaron el año pasado en Francia, Escolar llegó a Madrid exhibiéndose en la tele de la mano del demagogo del bigote teñido, que tanto lo ha apoyado. Su corrida fue una vulgaridad, aunque ciertamente no se trató de una de esas mansadas peligrosas con las que nos ha obsequiado otras veces. Algunos han intentado taparla con la etiqueta milonguera de “interesante” o eufemismos como “no ha salido tan mala”. En parte es cierto esto segundo, porque respecto al nivel medio de esta ganadería, cuando sale algún toro bravucón y sin tirar gañafones, aunque corto y a la defensiva, parece una maravilla. La verdad es que si se tratara de una divisa sin la bula de los reventadores, no la volveríamos a ver en esta plaza durante varios años.

Luego ha venido el “gran éxito” de Nîmes, réplica de los del año pasado en diversos cosos del país vecino. El problema para los que aún intentan vender cuentos chinos es que lo de Francia también lo vemos en vídeo y en televisión. Y lo que vimos es más de lo mismo: mucha morralla (genio) y poca bravura. Porque a nuestro juicio el toro de la vuelta el ruedo no la mereció ni de lejos. Ya salió con la cara por arriba y punteando, y aunque tuvo fijeza en varas, todas las tomó a media altura y entró a la suerte mejor que salió. En la muleta repitió, pero tuvo cortedad creciente por el derecho, y fue peor por el otro pitón. La faena de Rafaelillo resultó muy rápida y movida, pues no había otra opción. Enfín, un premio de risa. El resto de la corrida salió más o menos parecida, sólo el cuarto fue medio manejable, y en los demás predominó la cara alta, la cortedad y la brusquedad defensiva.

Es cierto que en Francia existen iniciativas dignas de apoyo y admiración, como la reciente lidia de la corrida de Sánchez Fabrés en Saint-Sever, lo cual hubiera sido impensable en esta decrépita España taurina. Hay un núcleo de afición sano e instruido, y con un punto de sensibilidad por las causas románticas (unas veces posibles y otras menos) que ya quisiéramos aquí.

Pero otra parte del público francés ha sido permeable a las consignas “toristas”, aunque se manifieste con un estilo mucho más educado que esa chusma vil del siete madrileño. Es imposible que en una gente supuestamente culta tenga calado una visión del toro y de la Fiesta tan simplona, viciosa y manipulada como ésta, pero así es. O sea, que los de ese sector fanático son tan ignorantes, totalitarios y demagógicos como sus cuates ibéricos, y encima algunos de ellos son de una cursilería insoportable.

Dicho todo lo anterior, y como aquí no tenemos el sectarismo fanático de sus amigos “toristas”, la próxima vez que veamos un toro de José Escolar auténticamente bueno (algunos hemos visto, aunque pocos) no tendremos reparos en alabarlo, sino todo lo contrario. Para nosotros será una magnífica noticia.

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2 respuestas a Escolar y el cuento “torista” francés

  1. Julio López dijo:

    Qué entrada más desafortunada. Para empezar, el abusivo desliz en contra de la ganadería Prieto de la Cal: si ustedes tienen alguna prueba que ponga en solfa los Veraguas de don Tomás, mejor es que la adelante de una vez. En El Chofre se ha hablado de esto http://elchofre.com//index.php?option=com_content&task=view&id=687&Itemid=37 y no creo que pueda decirse algo más allá de lo que felizmente dice este párrafo: “D. Tomás puede echar malos toros, equivocarse en su selección, pero dudar de su palabra y de las investigaciones genéticas realizadas por la UCTL relativas a la procedencia y recorrido de sus Veragüas, me parece que es traspasar un listón que raya en la ofensa y la desvergüenza”.

    En segunda instancia, el problema de Escolar es pretender que el torismo se cifra en esta ganadería, cuando las preferencias del aficionado en cuanto al albaserrada, se decantan primero por Victorino y luego por Adolfo. Lo curioso es que el 7 pitó la corrida de Escolar de este San Isidro, algunos por presentación, algunos porque el tercio de varas era escamoteado, y sin embargo, comparada con la semanita de monoencaste que acabamos de empacarnos, es una corrida superior. Si van a hablar de un toro que ni siquiera habrán visto en la plaza, por lo menos tengan la decencia de ponerlo en video: http://www.feria.tv/video-2539_rafaelillo-a-hombros-avec-les-escolar.html

    ¿Qué pasa con este toro? ¿Cuál fue el torismo que lo encumbró? Que yo sepa, esta puerta de Rafaelillo pasó lo más desapercibida en Francia y España, habida cuenta de que toda la atención del aficionado estaba en Alés. El único genio que dijo algo sobre la corrida de Escolar fue Simón Casas production, así que si vamos a culpar al torismo de algo que no hizo, suficiente si entendemos que los toreristas tienen su parte cuando son ellos los que manejan las plazas y la publicidad.

    En lugar de plantear un debate interesante, aquí se ofende muy gravemente a los toristas y aficionados; lo estúpido es decir “chusma vil” proveniente de una “cueva” a los aficionados que van a todos los festejos del año, y llevan décadas abonados con todo el derecho que en ello les viene, pues la Fiesta no es una sola, y todos tenemos derecho a sentirla como nos parezca. ¿Qué embestida entonces es la que ustedes plantean como la lícita? ¿Se puede decir que Aviador o Madrugador no eran toros bravos, pues punteaban al final? ¿Han visto si la embestida de Belador es idéntica a la del genial y muy “bravo” Arrojado? Para algunos, la nobleza es una cosa absolutamente separada de la bravura, y aunque atributo, no se puede decir que no exista bravura sin nobleza: la cantidad de toros nobles de Domecq que sin embargo tienen un comportamiento vergonzante en el caballo, e incluso en la muleta con medio recorrido, no puede considerarse como “cantidad brava”, pese a ser nobles. ¿Por qué entonces suponer que el nervio y el genio no son bravura, o que en presencia de genio y bravura no puede haber una veta de bravura? Se confunde muy a la ligera la apreciación estética de la embestida, que ustedes suponen baja, lisa y en avión como “brava”, con la naturaleza de la lidia: si al toro se le ha dado una mala lidia, puede ser bravo aunque salga punteando o a su aire, ya que la puya ineficiente no le bajó nada, o su matador le vacía los pases por alto, como hace Castaño.

    Esto no es una defensa a Escolar, que como toda ganadería, incluida las de monoencaste, solo saca un 10% de toros auténticamente bravos. ¿Acaso pueden defender un solo toro de monoencaste de lo que va de San Isidro? Los que medio han servido para el toreo, han sido mansos encastados, NO BRAVOS.

    Insisto: en lugar de preguntar sobre la naturaleza de la bravura, este post se pasa dos pueblos en insultos hacia el torismo, suponiendo cosas que nunca nadie ha dicho ni predicado, ofendiendo de manera general, y ofreciendo en contraposición a toros de Fuente Ymbro (que si mal no estoy entran en la categoría torista de Francia, pues entra en el 99% de plazas, y que las más altas y valientes figuras no quieren ni oler) y de Alcurrucén que no han tenido nada en el caballo, a menos que ustedes tengan pruebas de que los toros citados fueron bravos allí.

    En últimas, la miserable situación de la Fiesta nos perjudica a ambos bandos, pues cada uno supone tener la verdad de la Fiesta, sin entender que la riqueza depende de que los dos conceptos coexistan. La diferencia es que el torista tiene menos carteles, menos plazas, menos empresarios, y menos toreros dispuestos a torearlos antes de ser tapados por la mafia que gobierna esto (para más señas, lo ocurrido con Aguilar), y a es hay que sumarle esta clase de publicaciones que evaden las cosas, ridiculizan a un movimiento llamándole “chusma vil” reduce todo a un puñado de toros o ganaderías, y contrapone a esto un torerismo-monoencaste del que, siendo sinceros, no se puede decir que contenga la quintaesencia de la bravura.

    • Aunque los lectores ya saben que en este blog no damos cabida a comentarios que nos llegan de los ultras “torismas” (siempre para insultarnos y mentir), hemos hecho una excepción en este caso, por tratarse de una pieza verdaderamente reveladora respecto al estilo y la mentalidad de estos sujetos. Es una “joya” del dogmatismo basado en la ignorancia total y la manipulación más soez del lenguaje y de la realidad taurina. Es tan burdo que roza lo cómico, o más bien lo tragicómico.

      Los autodenominados “toristas” no están habituados a que nadie les plante cara. Siempre son ellos desde hace décadas los que atacan y denigran a los demás, y se creen con impunidad y derecho a ello. Por eso, cuando alguien les canta las cuarenta se les funden los plomos y se revuelven como víboras.

      Los tíos que practican continuamente la mentira, la difamación y la agresión hacia los toreros, los ganaderos y los aficionados que no los tragamos, se ponen a lloriquear y a hacerse las víctimas cuando se les critica, ¡hay que tener la cara dura!. Quienes llevan décadas sin respetar a nadie, quieren todo el respeto para ellos.

      Centrándonos en el mensajito, primero debemos aclarar que lo del “veragua auténtico” no es valorativo, lo empleamos y entrecomillamos porque así se autotitula el personaje al que alude. Por cierto, y como de costumbre, en un sentido despreciativo hacia otros ganaderos que tienen la misma sangre, puesto que si él es el supuestamente auténtico, cabe deducir o se insinúa que los otros no lo son, es decir, que engañan. O sea, de nuevo está claro quién ofende y quiénes son los ofendidos. Y lo que diga al respecto cualquiera de los blogs o sitios de la banda “torista” que actúa de maricahi de este señor tiene la misma solvencia y credibilidad de todos ellos: CERO.

      Otra de las basuras terminológicas típicas de los “toristas” es denominarse a sí mismos como “la afición”. La idea subyancente es parecida a la de antes: sólo ellos son aficionados, el resto no, por esto se creen con legitimidad para hacer, decir o agredir a quien quieran. Esto lo inventó aquél perverso analfabeto taurino que ejerció de crítico en un conocido diario de ideología “pseudoprogre” y antitaurina, y que fue uno de los “guías espirituales” de esta patulea, junto con otro elemento que pedía dinero a los toreros para hablar bien de ellos, y algunos más. Hay una cosa del comentario que nos parece acertada: el referirse a la secta como el “movimiento”, lo cual tiene una adecuada connotación, ya que se trata de un movimiento totalitario puro y duro. Hasta los servidores de correo que usan están ligados a movimientos extremistas y violentos en lo político. Todo cuadra.

      Respecto a lo de Nîmes, acostumbramos a comentar lo que vemos, no a hablar de oídas, y además se ha analizado al detalle, como queda claro en el mismo post, ¿no lo ha leído, o se hace el loco para manipular?. Y en cuanto a Fuente Ymbro, aquí hemos criticado mucho sus defectos, pero si le sale un toro tan bueno como el de Sevilla, lo decimos sin ningún complejo, sea una ganadería denominada como “torista” o no, eso nos trae al fresco porque por encima de todo está la verdad.

      Otra maravillosa aportación conceptual del mensajito es lo de la embestida “lícita” o “ilícita”, calificativo fuera de lugar, inexacto y revelador de su nivel de incultura taurina. El empeño “torista” en limitar la bravura al toro que se arranca de largo al caballo no hace sino revelar su desconocimiento enciclopédico en la materia. Es muy sencillo: los tercios de la lidia no son compartimentos estancos (¡qué disparate!) sino que la lidia es un continuo. Es más fácil: el toro que va a más en la lidia es bravo y el que va a menos no lo es. Es bravo el que ataca con nobleza y aguanta la lidia completa sin desfallecer y con motor, porque eso significa que se emplea y tiene fondo, porque su bravura es duradera. Es manso el que es reservón, se defiende con genio o mal estilo, o se para. Dentro de estas grandes categorías, hay multitud de matices de comportamiento que nos permiten valorar al toro con más justeza y exactitud.

      De esto ya se daban cuenta a finales del siglo XIX, e incluso antes…pero estos no acaban de captarlo ni lo van a captar nunca, porque ni saben ni quieren. No hay relativismo que valga, se trata de saber verlo o de no tener ni idea, como es el caso. Pero estos van contra la historia y el sentido común. Niegan la evolución de la tauromaquia durante siglo y medio, O sea, que todos los toreros y los ganaderos que impulsaron el perfeccionamiento del toreo y del toro bravo más o menos desde la época de Guerrita eran idiotas, ignorantes e “impuros”, no sabían lo que hacían, o eran unos golfos. Son ellos y sus “maestros” trincones de la prensa los “puros”.

      Los cacebecillas “pensantes” que organizaron en su día a esta orda (la prensa corrupta y demagógica de los años 70 y 80) se inventaron una neo-tauromaquia compuesta por cuatro ideas muy simples y unas pocas frases hechas y lugares comunes que sus seguidores repiten como loros, pues carecen de otro argumentario más allá de esta bazofia. No los sacas del rollo de la “casta”, el “pico” y “cruzarse”, y encima no tienen ni puñetera idea de lo que son en realidad estos conceptos.

      Respecto a la táctica de envolverse en la bandera del anti domequismo, tampoco cuela, porque precisamente si en algún sitio criticamos al monopolio de forma continua es aquí. Así que este individuo demuestra que no está informado, que no ha leído este blog o, simplemente, de nuevo pretende manipular.

      Y para terminar, no pueden coexistir los saboteadores con los saboteados, los agresores y sus víctimas, más que en las dictaduras, que es en lo que esta tropa ha convertido el circo de Las Ventas. Llevan décadas ridiculizando a los toreos en medio de las faenas, burlándose de ellos, reventando sus actuaciones a puros berridos e insultándolos gravemente mientras están delante del toro. Lo hacen desde la comodidad de un tendido, amparados en la masa y además protegidos por una parte de la prensa y del propio sector taurino. Eso se llama en nuestro idioma cobardía, miseria moral y vileza, si no algo peor. Y pagar una entrada o un abono durante años no da derecho a reírse y vilipendiar a quien se juega la vida frente a un toro.

      Son un cáncer para la Fiesta, como lo es en el otro extremo el monopolio domequista. Los reventadores ya han echado de la plaza de Madrid a centenares de aficionados, que no los soportan a ellos ni el clima de ignorancia inquisitorial que ha impuesto. Es una ínfima minoría de alborotadores organizados frente una gran mayoría mansa y pasiva. Ya es hora de reaccionar en legítima defensa.

      Por último: lecciones de respeto, conocimiento y, aún menos, de decencia por parte de esa morralla no admitimos ninguna; son ellos los que necesitan recibirlas. Y no hay más que hablar.

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