¿Juego sucio contra los veraguas de Aurelio Hernando?


Esta preciosa novillada veragüeña de Aurelio Hernando, en principio prevista para el ciclo de castas minoritarias a celebrar en Las Ventas el próximo septiembre, parece que va a ser suplantada por otra de Prieto de la Cal. Los motivos del cambiazo son un tanto extraños. Se comenta que detrás hay una maniobra mezcla de politiqueo barato, zancadillas de despacho, piques entre asociaciones ganaderas y otras presiones del mismo estilo. Lo recogemos a título de rumor pero, como dicen los clásicos, de fuentes solventes y muy bien informadas.

Lo que sí está claro es el rosario de mentiras y tergiversaciones que se vienen divulgando en algunos blogs y por otros canales, casualmente siempre a favor de la citada ganadería onubense y en contra de otras de la misma sangre, nunca al revés. En concreto, nos referimos a esa falacia de que Prieto de la Cal tiene la exclusiva de la vieja casta Veragua y el resto son poco menos que tratantes de ganado cruzado. Falso de toda falsedad, burda patraña que se cae por su propia base, como es de sobra conocido y quedó reflejado en los tres post publicados aquí hace algunos meses sobre este tema.

Precisamente entre las pocas ganaderías que conservan lo de Veragua, la más joven es la de Aurelio Hernando, a su vez procedente de la de Enrique García González, cuyo nieto Javier Gallego había sido anteriormente socio de Hernando. Esta rama tiene su origen en la parte que perteneció a José Enrique Calderón Alcalde, y aunque a ella se adicionaron otras reses, siempre se conservó un reducto puro de Veragua, que con el tiempo y una enorme dosis de afición se fue depurando e incrementando numéricamente, hasta conformar la actual vacada. El propio  Javier Gallego mantiene otro lote de vacas del mismo origen. Ello aparte de lo que poseen los hijos de Julio de la Puerta (éstos con reses de otros orígenes llevadas de forma independiente) y el portugués Fernando Palha, más algunos otros hierros de menor entidad o cruzados. En suma, que del pretendido monopolio veragüeño por parte de Prieto de la Cal no hay nada de nada, es un invento lanzado por ignorancia, mala fe, intereses personales o todo junto.

El grado de pureza veragüeña puede ser más o menos variable en cada caso, pero en las citadas ganaderías es claramente dominante. En todas ellas ha habido animales de otras procedencias (por ejemplo, en Prieto de la Cal hubo sementales de Villamarta y Torrestrella, que se sepa) y cuando eso ocurre es muy normal que al menos de forma experimental haya cruces. Esto es un hecho, pero la casta vazqueña en su vertiente Veragua (que no tiene nada que ver con la de Concha y Sierra en morfología, condición y trayectoria) posee un prototipo muy marcado, y son los rasgos externos de sus reses los que van a darnos indicios claros del grado de presencia de dicha casta, como en todas las razas selectas de cualquier especie.

Cualquiera que haya visitado la ganadería de Aurelio Hernando y conozca las características morfológicas de Veragua, se da cuenta de que en ella es inequívoca la impronta de esta sangre. De ello dan fe las hechuras de sus animales, que pueden apreciarse en las fotografías de la novillada: su anchura de pecho, hondura y corpulencia, cierta bastedad de piel y extremidades, fuerte morrillo, cabeza ancha, testuz algo convexa, hocico (muchas veces con una machita oscura en su parte superior) y fosas nasales anchas, todo lo cual da un aspecto fuerte y un tanto “bruto”, como se dice ahora. Las capas son también netamente veragüeñas, con un gran predomino del jabonero en todas sus variantes, además de melocotones, colorados, castaños, algún cárdeno claro, negro y salpicados, pelaje que al parecer algunos listillos e intoxicadores no saben que también se daba en Veragua, y quien lo desconozca que busque en reseñas antiguas y podrá encontrar decenas de ejemplos con nombres y fechas concretos.

Por otro lado, y para entender mejor las maniobras a las que aludíamos, es necesario recordar cómo ha sido la trayectoria reciente de Prieto de la Cal. En tal sentido, y tras una fase esperanzadora durante los años 90 en la que pareció reencontrar su mejor estilo de embestida, en los últimos tiempos se aprecia una tendencia regresiva, mucho más en la línea de agresividad espectacular al gusto “torista” que de la bravura y regularidad de la época en que los Ordóñez y los Dominguín mataban sus camadas. En paralelo, los ganaderos han virado hacia una estrategia de acercamiento a los sectores “toristas” más radicales, ignorantes y fanáticos. Y como lo que gusta a estos pájaros es el manso engañabobos con poder, que va de largo al caballo pero no se emplea o sale suelto, que va a menos y acaba reservón, corto, sin humillar o tirando tarascadas (lo que ellos llaman “casta”), cuando los de Prieto de la Cal salen así, además de encantarles dicen que es porque son “auténticos” veraguas. ¡Toma del frasco Carrasco!.

Naturalmente, es lícito que cada cual defienda lo suyo o se alíe con quien quiera, como si desea suicidarse. Lo peor es la práctica del “todo vale” contra los demás por parte de los mariachis “toristas” de Prieto de la Cal, que no es nueva y tiene varias facetas: atacar a los toreros en coloquios públicos para justificar el juego de corridas mansas y broncas, donde esos mismos diestros han pasado las de Caín; lanzar comentarios en blogs para denigrar a otras ganaderías de la competencia, como ocurrió el año pasado en Orthez con el mismo Aurelio Hernando y vuelve a repetirse ahora en la estrategia navajera de Madrid; escribir cartas a revistas que han publicado reportajes de otras vacadas de esta sangre poco menos que pidiendo cuentas por “atreverse” a decir que lo de Veragua también existe fuera de Prieto de la Cal, etc. Todo ello se ha convertido en algo demasiado habitual y ponzoñoso, y da verosimilitud a los rumores sobre el juego sucio en Madrid.

¿Qué pasa realmente con lo de Aurelio Hernando?. Pues muy sencillo: hay temor a que adquieran protagonismo otras ganaderías de origen Veragua y encima resulte que acaben por embestir mucho mejor, como ya comentan muchos profesionales que conocen bien esta vacada. Nos dicen que el descaro de los palmeros de Prieto de la Cal llega al punto de sostener que en Madrid no deben darse oportunidades a ganaderías nuevas. ¿Ah no?, y entonces ¿qué hay que hacer, seguir dándoselas a las que han fracasado reiteradamente?, ¿cerrar otras posibles salidas a la casi extinta casta veragüeña para dejarla en una vía muerta?. Pero ¿no estábamos en aquello de proteger la variedad de castas?; ¿en qué quedamos?. Pues eso, que estos chuflas “toristas” mienten al por mayor, tienen más cara que espalda  y un cinismo infinito.

Enfín, por si no hay bastante con el monopolio domequista que padecemos, sólo faltaban guerras sucias entre ganaderías de castas minoritarias. Es la típica actitud miope y egoísta que, además, en este caso resulta suicida, porque lo que precisamente le conviene a una casta tan reducida como Veragua es abrir líneas para tener la posiblidad de refrescar, y así asegurar mejor su vitalidad y supervivencia. Pues no, los palmeros de Prieto de la Cal quieren lo contrario: monopolio, endogamia y que se mantenga el sello terrorífico de esta casta. ¡Menudo futuro de ruina para los veraguas!. ¡Qué pena y qué decepción!.

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5 respuestas a ¿Juego sucio contra los veraguas de Aurelio Hernando?

  1. J.I.G. dijo:

    La ganadería de Aurelio Hernando NO es Veragua, tiene cruce de Veragua, por lo que según el R.D. del Prototipo Racial del Toro de Lidia, no se puede encuadrar en ese encaste, sino en el de “cruzados de encastes”.
    Lo que decimos lo demostramos, y si no que se someta a la huella genética con los estandares raciales

    • Primero: la palabra “encaste” no existe, es un invento reciente y además es errónea, por mucho que se haya oficializado o la repita todo el mundo. Encaste es el procedimiento de encastar, y otra cosa son las castas, razas, sangres, procedencias u orígenes del toro bravo, que suponemos que es a lo que se referirá.

      Segundo, y más importante: por muchas mayúsculas que se le ponga, la mentira sigue siendo mentira. Las pruebas tiene que presentarlas quien acusa, no el agraviado. Si se da por delante la afirmación de que Aurelio Hernando no tiene Veragua es que se tiene la prueba, por lo tanto ¿a qué viene pedir la “huella genética”?, se supone que ustedes (quienes sean, que nos lo figuramos todos) ya la tienen para permitirse hacer la descalificación inicial, y si no la tienen, ¿cómo se atreven a afirmar tal cosa?.

      ¿Y de la ganadería de su amiguete, qué dice la tal “huella”?; ¿sale algo de Villamarta, de Torrestrella o de lo cruzado con Tamarón por los Domecq y luego vendido a Calderón?. ¿Dónde está la frontera de lo “puro” y lo “impuro”? y de existir ¿quién la ha establecido y con en base a qué criterios e intereses?.

      Este tipo de argumentos se parecen mucho a la milonga del “encaste propio” o a la invención de “encastes” nuevos, porque así interesaba a algunos mandamases ganaderos y había que maquillar el monopolio Domecq.

      Los juegos de cartas marcadas, la retórica manipulativa y las trampas terminológicas aquí no funcionan, amigo, y tomar por imbécil al personal negando la evidencia tampoco.

  2. Lagartijo dijo:

    Lo que esta claro es que aquí defendemos una presunta “limpieza de sangre” en vez de criar un toro integro, con quinientos kilos, con dos pitones limpios y embistiendo con calidad y raza treinta o cuarenta ocasiones, lo demás “limpiezas de sangre” incluidas sobra.

  3. Me gustaría, redundando en lo dicho por el autor del blog, que lo de Aurelio, al igual que en Prieto de la Cal, Javier Gallego, Julio de La Puerta, Fernando de Castro (Palha), La Pajaríta y alguna más que no me viene ahora a la mente, se produgeron refrescamientos de sangre provinientes de otros origenes de bravo, me da igual cuales. Pero en el caso de Aurelio y Javier, que es lo que yo sé con feaciencia, todo lo proveniente de esos cruces se lidió, en cuanto a los machos y se tentó, en cuanto a las hembras, eliminandolas todas ellas. Por lo cual se puede decir, que mantienen un nucleo puero de Veragua, y los productos cruzados, ya no existen, pues su fin fué el sacrificio de una forma u otra, y no su perseverancia. La mayor de las veces ovedeciendo a parametros de “cupo” de vacas, más que a otra cosa. Dicho esto, también Prieto de la Cal, echó diversas “cosas”, para refrescar, no por ello cruzó, ya que si no dejas las hijas cruzadas madreando, nunca se produce la simbiosis, por lo cual tampoco tendría nada cruzado, simplemente de la prueba sacar conclusiones, que en la mayoría de los casos no fueron satisfactorias. Esto mismo ocurrió con el abuelo de Javier Gallego, Enrique García, tratante de ganado colmenareño, al que llegó puro lo de Veragua, el sin saber muy bien que era eso, pero informado de la pureza de lo mismo y encontrando gustoso y llamativo el jabonero imperante en las reses, decidió quedarselo. Cierto es que padrearon varios sementales, además de los Veraguas, de otras ramas, pero dejando muy poco del cruce, ya que no acabó de cuajar. Cuando llega a las manos de Javier, este elimina todo y se queda con treinta vacas y un semental puros, matando todo lo demás. Luego, junto a Aurelio, aumentaron, con unas poquitas vacas de otra sangre, que mantuvieron cruzando para el cupo, pero sin dejar descendencia. En el caso de Javier Gallego, está hecho el muestreo genético de sus Veraguas, y no tardando mucho, saldrán los resultados. Dicho esto, ahora cada uno puede creer lo que quiera. Por que aludiendo a lo que muchos dicen, que si estos no saben ni lo que tienen, que si engañan al personal, que mienten para vender sus productos, les aseguro y con conocimiento de causa, que se veen negros para lidiar un pitón. Teniendo que mandar la mayoría de sus cabezas a las calles, para poder subsistir. Así que sacar rendimiento de la mentira, nada de nada. También quiero decir, que el prototipo de Veragua, no es el actual de Prieto de la Cal, que nos quieren vender. Miren escritos antiguos, fotografías, crónicas y demás y podrán comprobar que el toro de Varagua, era ancho por delante, aleonado, carifisco, largo, con alzada y volumen. Después D. Tomás, le bajo el tamaño, pienso yo que guiado por el gusto andaluz por el toro bao y bien hecho. En el caso de Enrique García, lo mantuvo tal cual. También es de tener en cuenta, que no es lo mismo criar el toro, en un clima templado, conmo las llanuras andaluzas, que el frío serrano, que embastece el tipo. Por lo cual, en mi humilde opinión, el toro veragueño en mayor grado de pureza, está en Prieto, Javier Gallego y Aurelio Hernando. Después los análisis pondrán a cada uno en su sitio. A esperar….

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