Fuente Ymbro: ¿movilidad es sinónimo de bravura?

Ya hemos hablado en otros post de la ganadería de Fuente Ymbro, de las fanfarronerías de su dueño y las charlotadas que a menudo protagoniza en los callejones. No deja de ser algo anecdótico. En realidad, lo importante, y motivo central de este comentario, es analizar  el juego habitual de sus toros, tan hipervalorados por mucha gente, y no nos referimos sólo a los ignorantes, vociferantes y dogmaticos “torismas”, sino a muchos que entendemos son buenos aficionados.

Independientemente de la visión que tenga cada cual, hay común acuerdo en valorar como virtud más repetida de esta ganadería la movilidad. En efecto, los jandillas de Fuente Ymbro (pues jandillas y no otra cosa son) se suelen mover mucho y a mucha gente le gusta que los toros se muevan, igual que a nosotros. Es evidente que el toro parado, el clásico marmolillo, no sirve para nada. La movilidad produce emoción, vibración y sensación de riesgo, y eso es importante. La movilidad gusta y nos gusta, pero sólo con ella no es suficiente y, sobre todo, no puede emplearse como sinónimo exclusivo de bravura, porque es falso.  Si faltan otros componentes esenciales, sobre todo la entrega (humillación, recorrido, fijeza…) y la duración, el crecerse al castigo y el ir a más, de bravura poco o nada, por mucho que el animal se mueva.

Lo que ocurre es que, como en tantos otros tópicos taurinos que funcionan hoy en día, la movilidad se vende bien, se ve rápido, impresiona mucho y no es preciso saber gran cosa de toros para captarla.  Al aficionado con pocos conocimientos la movilidad le cautiva, porque la percibe fácilmente. Además,  tiene el efecto de que el movimiento  rápido del animal tapa u oculta otras carencias, por lo que a veces también engaña a los iniciados. He ahí su peligro y el porqué de su eficacia como arma demagógica por los “toristas”. Equivoca a los que ya están equivocados “de fábrica”; ya se sabe que los “toristas” lo confunden todo y sólo con que un animal de arranque de lejos, ya se creen que es bravo, no sólo se lo creen, sino que tratan de imponerlo como verdad absoluta. Lo malo es que también equivoca a otros.

Hay un término más clásico, y por consiguiente más bonito y más preciso, para referirse a la acometida del toro con “chispa”: la alegría, y ya leemos u oímos pocas veces la frase de que un toro ha sido alegre o boyante. Perdonen que seamos tan insistentes con el lenguaje, pero ¡es tan frecuente que las palabras sean instrumentos de manipulación!…

O sea, que no hace falta que el toro se esté moviendo constantemente, sino que acometa con alegría, fijeza y entrega al engaño cuando le ponen delante  la muleta, que se “rompa”, que empuje por abajo, esa es la clave. Hay que ver al lo que hace el toro desde el principio al final de las suertes, no sólo cegarse con un buen principio. De hecho, lo importante y significativo es el final, lo mismo que en el tercio de varas.

Los toros de Fuente Ymbro se mueven mucho, acuden prestos al cite a distancia y eso encandila a la gente, pero pocas veces lo hacen con entrega auténtica. Teniendo movilidad, les cuesta humillar, embisten casi siempre a media altura, protestan si se les baja la mano o echan la cara arriba en el remate. Muy raramente siguen la muleta desde el principio hasta el final del pase, y eso si se vienen arrancados de lejos, por inercia, si el cite es en corto, aún es más complicado. Y cuanto más largas son las tandas, más se ven estos defectos. Si el torero no tiene mando y no los somete por abajo, y más si los citan desde lejos como algunos de los espadas que mataron la corrida de Sevilla, el movimiento hace que parezcan mejor de lo que son. Pero habría que ver el fondo real de estos toros frente a un torero de dominio y sometimiento, que los lleve largos, toree en redondo y ligue los muletazos. Ese es el toreo auténtico, la verdadera piedra de toque de la bravura.

En Sevilla hubo toros estimables y emotivos, pero no hubo dominio real por parte de los toreros y por ello dudamos si realmente los toros eran tan buenos como les han parecido a casi todos. A lo mejor sí, pero a lo mejor no; para nosotros es dudoso. La corrida fue emotiva, distraída para el público y alegre, pero de bravísima nada de nada, aunque tuvo toros para triunfar y resultó más completa que las de Castellón, Valencia o Arles, pero el estilo general de juego fue parecido. Y otra cosa importante: la presentación era magnífica, equilibrio perfecto entre seriedad y buenas hechuras.

Fuente Ymbro gusta, y es normal,  porque el público echa de menos el brío, porque hay mucho toro fofo, de embestida flemática, carente de vibración. Por eso es un tipo de ganadería necesario,  y es un toro muchas veces posible para hacer faena, pero de ahí a convertirla poco menos que en paradigna de la bravura hay un abismo. No se puede olvidar que nació como un laboratorio de Jandilla y lo sigue siendo, útil como reserva para echar octanos al hierro matriz cuando éste ande escaso de motor.  Pero la clase y el fondo es otro cantar. En eso y en tantas cosas, los Domecq son inteligentísimos maestros ganaderos.

Y ahora, a modo de postdata,  esperamos que no venga otra vez la banda de “toristas” intentando utilizar este blog como  plataforma para difundir sus apolilladas, agresivas y simplonas consignas. Les va la provocación, pero aquí lo van a tener crudo. Decimos esto porque, tras rogar educadamente que alguno de estos personajes no volviera a comentar, se recibió una respuesta chulesca y desafiante seguida de una serie de comentarios en la misma línea por parte de una pandilla de amiguetes. Lo tienen fácil: que no visiten más este blog. Ya tienen otros  de su misma fanática ideología y las heremotecas están llenas de los panfletos que escribían sus “maestros” para que disfruten con ellos. Que hagan como nosotros, como no nos interesa lo más mínimo lo que puedan decir, jamás los visitamos.

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4 respuestas a Fuente Ymbro: ¿movilidad es sinónimo de bravura?

  1. Servidora, cuando quiere traducir la movilidad de un toro y es de la clase de aficionados que considera imprescindible que el toro se mueva y cuanto más, mejor, piensa en el boxeo.
    El boxeo da claves y resuelve muchas dudas de las que usted propone en su magistral post.

    La condesa de Estraza

    • hermantoros dijo:

      A veces parece que los críticos llevan la crónica precocinada. La novillada y la corrida de Fuente Ymbro las han valorado dos notas por encima de la realidad. Absolutamente de acuerdo: movilidad y emoción sí, pero sin llegar a bravos ni de lejos.

  2. Andrés de Cáceres dijo:

    …pero viendo cómo está el patio…es de lo mejorcito que hay, o que se ve, o que nos dejan ver…

  3. FERNANDO PEREZ dijo:

    Si tener movilidad significa no picar al toro, no hay bravura alguna.

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