Ganaderías de San Isidro: mucho Domecq y retorno de algunos clásicos

El ruedo de Las Ventas (Fuente: Wikimedia)

En todos los ámbitos de la vida, y también en el taurino, percibimos las realidades de una manera u otra en relación al contexto donde se producen. Si comparamos el elenco ganadero de San Isidro con el de Sevilla, la feria madrileña podría parecernos una maravilla de variedad; ¡nos ha fastidiado!, es que lo de la Maestranza va a ser una pasarela monotemática y monocolor de Domecq, y a su lado, cualquier variación se ve algo así como el Arca de Noé de las castas bravas. Pero  de eso nada, porque los números cantan.

Y los números dicen que entre San Isidro y su prolongación de junio van a lidiarse en Madrid nada menos que 15 festejos de hierros encastados en Domecq, a saber: Montalvo, El Vellosino, Buenavista, El Ventorrillo, El Montecillo, Victoriano del Río, Torrestrella, Bañuelos, Juan Pedro, Cuvillo (2 encierros), Fuente Ymbro, Guadaira, Las Ramblas y El Torreón.  Esto supone el 55’5% de las reses. No está mal, ¿eh?.

Obviamente, dentro del oligopolio genealógico no todo es lo mismo. Hay que recordar el buen resultado de los pupilos de Montalvo el año pasado, sorprendente teniendo en cuenta que su origen mayoritario es Daniel Ruiz, una de las vacadas estandarte del toro manejable e intrascendente, que va y viene sin molestar. Triunfaron sin duda Juan Pedro y El Ventorrillo, y entran a la feria con todo merecimiento, y más o menos funcionó lo de El Montecillo, que es un derivado de la anterior.  Núñez del Cuvillo comparece de nuevo dos tardes, y aunque el año pasado falló por la presentación, hubo algunos toros buenos; no obstante, parece que dos tazas del mismo caldo son demasiado.

De los demás hierros domequistas, unos se caracterizan por su irregularidad o por estar o muy bajos de raza o muy subidos de genio, y otros como El Vellosino, no tienen ninguna justificación para estar anunciado. La ganadería de Torrestrella debe considerarse aparte, porque como es sabido constituye una rama muy diferenciada de Domecq por su fuerte componente de sangre Núñez y su particular personalidad. Hacía unos años que no lidiada en Madrid, y ojalá sus toros saquen el son y la alegría que han tenido muchos de sus hermanos de las últimas camadas.

Ya que nombramos a los núñez, serán cuatro las corridas de esta sangre que se vean en Madrid, algo más del 14% del total. No parecen muchas, pero teniendo en cuenta que se trata de una casta no demasiado extendida en la cabaña brava actual, no está mal. Hacen doblete los Lozano con los hierros de Alcurrucén y El Cortijillo, que triunfaron claramente el año pasado y se encuentran en magnífico momento. Vuelve tras mucho tiempo ausente la siempre lujosa divisa de Manolo González,  y completan el escaparate Núñez los pupilos de Carriquiri.

No faltan los tres hierros principales representantes de la sangre Albaserrada: Adolfo Martín, José Escolar y Victorino, aunque éstos fuera de San Isidro (¿?).  Las tres vacadas echaron buenas camadas en 2011 y, además, la de Adolfo viene de triunfar en Las Fallas, lo que junto a la reaparición de los “primos” victorinos, es uno de los alicientes ganaderos de la feria.

Muy llamativa por lo escasa es la presencia de las ganaderías de la rama conde de la Corte-Atanasio, aunque ciertamente figuran en los carteles de junio las dos más reputadas: Valdefresno y Puerto de San Lorenzo. El 2 de mayo se lidia una corrida de Los Bayones, pero no computa a efectos de calendario. No se entiende que existiendo otras vacadas  de ese origen, (españolas y portuguesas)  y que normalmente tienen toros de sobrada presencia y garantías de embestir, no  figuren en los carteles. Baste un ejemplo: Adelaida Rodríguez. Si además de la ridícula manía persecutoria de algunas figuras hacia esta casta, ya apenas se le da cuartel Madrid, apaga y vámonos.

Muy buena noticia es el anuncio de una corrida de Baltasar Ibán, que nos consta es seria y bien armada, pero como siempre está en tipo, agudizaremos la vigilancia por si ese día toca un equipo veterinario de ultras “toristas” y despóticos (valga la redundancia). También hay programada una de Peñajara, procedente en origen de Ibán, aunque últimamente muestra un tipo destartalado y zancón que no cuadra mucho con el característico de Contreras; habrá que creerse esa fábula de la casta Jijona que se ha sacado de la manga su imaginativo propietario.

Como representante de las castas propias,  sólo viene ese año la ganadería de Cuadri, de la que, a pesar de sus irregularidades, siempre podemos ver algún ejemplar destacado. Otro año más nos quedamos sin Miura y no entran tampoco los pablorromeros de Partido de Resina, que si bien el año pasado fueron un fiasco, los tres anteriores lidiaron excelentes festejos en Madrid. También se echa en falta alguna ganadería portuguesa, concretamente la de Murteira Grave, que no hace tanto era fija en San Isidro y parece estar en fase de recuperación.

En los festejos de rejones como siempre tenemos el abrumador domino de los suaves carretones murubeños, este año con los hierros de  Los Espartales, Luis Terrrón y Castillejo de Huebra, que tampoco son lo más florido de esta casta.  Aunque fuera de San Isidro, la novedad en los festejos ecuestres es la vuelta de los toros de Benítez Cubero, que nos encantaría volvieran a hacer gala de su proverbial calidad.

En suma, un San Isidro ganadero con un clarísimo predomino de sangre Domecq, pocas oportunidades para otras sangres y la reaparición de algunas divisas clásicas, que quizás sea lo más atractivo a priori. Cómo saldrán o no es algo que nadie sabe, ni nosotros pretendemos en absoluto vaticinar. Ya lo analizaremos en su momento. Y no olvidemos nunca algo sustancial: mientras no se rebaje el gigantesco listón del toro, seguirá sin poder abrirse más el abanico de castas y ganaderías. Esa fue la raiz del mal que padecemos y ha causado la práctica desaparición de tantas vacadas históricas: el maldito, demagógico y delirante “torismo”.  Mientras eso no cambie, será imposible que Madrid vuelva a ser el crisol de castas que fue, y eso a estas alturas sería, más que un milagro, un imposible.

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Una respuesta a Ganaderías de San Isidro: mucho Domecq y retorno de algunos clásicos

  1. Antonio Grosso G. dijo:

    Estoy en total acuerdo en cuanto al toro “De Madrid”, que se pasan las tardes viendo corridas con peso y cabeza, pero sosos débiles y mansos.En definitiva ruina para la Fiesta

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