Baltasar Ibán: veto a la bravura y al toro en tipo

Santanero II, el novillo de Ibán indultado en la feria de Arnedo 2011. Hechuras magníficas y reata de lujo

Entre las grandes ganaderías hoy excluidas del circuito de las ferias y vetadas por las figuras, ocupa un lugar destacado la de los herederos de Baltasar Ibán. Hay muchos motivos para sostener tal afirmación, pero sobre todo dos: los magníficos resultados que vienen registrando sus camadas desde hace muchos años, con regularidad acrecentada en las últimas temporadas, y el haberse mantenido fiel a su tipo fino y terciado, característico del auténtico toro bravo, sin buscar el mastodonte cornalón adorado por los “toristas”. Otro factor importante es su personalidad, al ser uno de los escasísimos reductos que quedan de la casta Contreras, pues aunque en su momento fue cruzada con sementales de Los Guateles, al mantenerse el núcleo de vacas contreras y haber pasado 40 años sin otro refresco, es lógico pensar que la sangre mayoritaria se haya vuelto a imponer.

 Un pequeño paseo retrospectivo por la trayectoria de esta ganadería nos hace ver cómo cambian las cosas en este mundo taurino, qué paradojas se producen y qué desvergüenza sin límites tienen algunos personajes. Decimos esto porque desde finales de los años 60 don Baltasar Ibán pasó un auténtico calvario a cuenta de los pocos kilos y la cortedad de pitones  de sus contreras. Como además, se los pedían las figuras, la crítica sensacionalista se cebó con él. Basta repasar, por ejemplo, lo que decían de sus toros en el desparecido diario “Pueblo”, verdadera cátedra de manipulación taurina, donde escribían algunos sujetos travestidos de “puristas” que se hicieron famosos (y hasta ricos) a costa de ridiculizar e injuriar un día tras otro a las figuras y a las ganaderías punteras.

El toro Catalán, lidiado en la feria de San Isidro de 1965; un típico contreras terciado y con poca cara

Con la dictadura “torista” que trajeron los demagogos llegó la expulsión de las ferias de castas y divisas históricas como las de Galache, Cobaleda, Alipio, Núñez, casi todas las de Contreras y otras muchas. Baltasar Ibán, como tantos criadores, se vio entre la espada y la pared: o aumentar el tamaño y los pitones, o abandonar las ferias. Por ello cruzó con los sementales de Los Guateles, que, de paso, le permitieron salvar el problema de consanguinidad que ya tenía la vacada.

 Las primeras camadas de cuatreños del cruce se lidiaron en 1975 y 1976 (año en que falleció don Baltasar), y el resultado fue todo un éxito en cuanto a juego y presentación. Pero como las figuras continuaban matando sus toros, los mangutas de la crítica siguieron manchando el buen nombre de la divisa, si cabe de forma más grave, con falsas y continuas acusaciones de afeitado. Ni siquiera les importó la terrible cornada de Paco Camino en la plaza de Aranjuez el año 1981 con una corrida de este hierro que precisamente había sido rechazada pocos días antes en Madrid por supuesta manipulación, para ridículo y vergüenza de los inquisidores y sus cuates veterinarios.

 Hacia mediados de los años 80 las cosas comenzaron a cambiar. Los responsables de la ganadería de Ibán, condicionados por las feroces campañas de prensa, buscaron sementales algo más agresivos de cara. La embestida noble y un punto temperamental que siempre caracterizó a la ganadería, subió de octanos, lo cual no mermó su cartel en los años 80 e inicios de los 90. Pero en la feria de San Isidro de 1994, el toro Bastonito, animal de impresionante fiereza al que lidió heroicamente César Rincón, hizo que en menos que canta un gallo los taurinos le pusieran un exagerado un sello de dureza a la divisa escurialense. O sea, que en muy poco tiempo los toros de Ibán pasaron en la mentalidad de los extremismos taurinos de la supuesta “comercialidad” poco menos que al  “terror”,  siendo igualmente falsos ambos estereotipos.

 A lo largo de los años 90 se impuso un nuevo aumento del tamaño de los toros hasta extremos descomunales, lo cual terminó de crear unas barreras insalvables en las plazas importantes para las ganaderías con un tipo no embastecido, como la de Ibán.  Ya teníamos la pinza maléfica: el oficialismo “torista” exigiendo toros gigantes y los toreros entregados a la rutina total y la máxima comodidad. Y a pesar de ello, con vetos y trabas de todo tipo, poco a poco apartados del Grand Prix de las ferias, los toros de Iban siguieron demostrando su proverbial clase, una embestida noble pero con la importancia de la bravura, que exige del torero valor, firmeza y dominio. Cristina Moratiel, sobrina de don Baltasar y actual directora de la ganadería, junto a su mayoral Domingo González, retomaron la línea más clásica de la vacada, lo que en las últimas temporadas ha arrojado magníficos frutos, casi siempre sin el eco que han merecido.

Bonito novillo castaño ojinegro del hierro de Baltasar Ibán lidiado en 2011

En 2011 sólo se lidiaron dos corridas, en las plazas francesas de Alés y Aigman, que según testigos cualificados dieron muy buen juego, especialmente un soberbio ejemplar castaño que se llamó Camarito. También resultó excelente el novillo Costurito, premiado con la vuelta al ruedo en el coso galo de Saint Perdon. Muy buenas fueron asimismo las novilladas sin picadores de Becerril de la Sierra y Tielmes, plaza ésta donde se premió a Lastimoso. La culminación de esta gran camada fue el indulto en la feria de Arnedo del sensacional novillo Santanero II, que revindicó de nuevo la gran categoría de esta  ganadería, nunca perdida pero sí olvidada o desconocida por algunos que andan metidos en esto e incluso parece que “mandan”, medios de comunicación taurinos incluidos.

 Con todo, en los magníficos cerrados de “Cortijo Wellintong” quedaron varias corridas sin vender, lo cual en una ganadería de esta fama y en tan buen momento resulta un lastimoso indicativo de la mentalidad que impera en la Fiesta y, sobre todo, del punto de degradación al que hemos llegado.

 Urge el retorno de este hierro al sitio que merece, y aunque de momento sea en novilladas y en plazas menores: ¡Larga vida a los contreras de Ibán!.

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Una respuesta a Baltasar Ibán: veto a la bravura y al toro en tipo

  1. José dijo:

    Excelente artículo, que he leido hoy, más de dos años después de que se escribiera, buscando información sobre las reatas de los toros que se van a lidiar en Madrid este miércoles 28 de mayo. Y me doy cuenta de que la corrida no viene mal: al histórico nombre ya de Camarito (ovación en 2010 y 2012, por ej.) se le suma que tenemos para hoy a dos Costuritos, de la reata premiada en Saint Perdon en 2011 y otro Tomillero, de igual reata al toro premiado con la vuelta al ruedo el año pasado en Saint Gilles. Y tenemos un Arbolario, de la reata de un toro despedido con palmas en 2010 en Las Ventas, al que Serafín Marín realizó una faena interesante. Fue manso pero encastado. Y viene también un Mejicano de la misma familia de un novillo también manso pero encastado y con poder que se lidió el año pasado en Villaseca (nº 31). La cosa no pinta mal. Ojalá y sigamos disfrutando de los ibanes.
    Un saludo

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